¿Estamos ante una nueva recesión económica?

El hombre es el único que tropieza dos veces con la misma piedra, eso dice el refrán. Y la sociedad española, después de pasar 9 años de crisis y tras un breve periodo de recuperación parece ir de nuevo cuesta abajo.

Y a esto no está ayudando mucho la inestabilidad política del país.

Con unos gobernantes que no se ponen de acuerdo y otros que prefieren reventar y ver España hundirse si ellos no pueden tener su parcela de poder.

Así señores, cómo va a confiar el pueblo en la clase política.

Estamos ante un escenario económico no visto anteriormente.

Si durante décadas las políticas económicas luchaban contra la inflacción. Poniéndola como ese gran mosntruo a combatir.

Ahora parece que es la Deflacción, lo que amenaza el crecimiento económico de la Zona Euro.

Y es que señores, tanta dieta, tantos recortes, tantas rebajas… que la economía se está ahogando a sí misma.

Y es que como decía mi abuela:

La miseria nunca es buena.

Ya lo vimos hace diez años, en épocas revueltas, muchos prefieren guardar su dinero. Y si el dinero no se mueve, se pudre, no crea riqueza, siendo exactamente el mismo.

Con un precio del dinero, en negativo, los inversores más conservadores invirtiendo en letras del Estado, es necesario incentivar la economía.

¿Cómo? incentivando el gasto público. España ha recortado mucho en invertir en su mayor capital, las personas.

Los recortes en Educación, no hacen más que sacar una generación de jóvenes universitarios, que no encuentran trabajo y empresas que no encuentran gente cualificada para las nuevas profesiones.

Tenemos Japón, con un 200% de endeudamiento sobre el P.I.B y aún así, siguen consiguiendo financiar su deuda pública.

Las nuevas medidas adoptadas por el Banco Central Europeo para tratar de frenar la Deflacción, han sido duramente criticadas.

Pero en opinión de otros, Mario Draghi está obrando bien.

Pero hemos de saber que no podemos hacer política económica con modelos obsoletos que funcionaban hace un siglo.

El panorama mundial ha cambiado y así han de hacerlo la nueva dirección de las economías mundiales.

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