Geopolítica y dependencia energética.

Vladimir Putin es como tu jefe: no te cae bien, no te fías de él pero le necesitas para poder pagar el alquiler.

¡Esta vez vamos a hablar de GAS NATURAL!. El petróleo está mucho más diversificado. Por ejemplo, Rusia suministra el 30% del petróleo que llega a Europa, pero hay mucho más suministradores. En el caso del gas, hablamos de muchos menos y Rusia supone un 40%.

Pero, en muchos casos, la dependencia es aún mayor. Por ejemplo, Alemania depende en un 60% del gas ruso. Y otros países como Finlandia o los países bálticos, dependen en un 100% de Rusia.

En otras palabras, que si Putin quisiera, podría dejar a todos estos países en mitad de un frío invierno que haría que Juego de Tronos, pareciera los vigilantes de la playa.

¡Pero no sólo hablamos de calefacción!. En realidad, el consumo de  gas natural de los hogares es sólo una tercera parte del total.

Pero el grueso de la demanda de gas, corresponde a las empresas. Por ejemplo, una fábrica de papel necesita, por un lado, energía eléctrica pero también necesita energía TÉRMICA, es decir calor. Para obtener ese calor, la fábrica utiliza gas.

Y lo mismo ocurre un montón de industrias más. En otras palabras: el gas es esencial para Europa. Y el gas barato, es esencial para que las empresas de Europa sean competitivas.

¿Y quién es el principal consumidor de gas de toda Europa?. ¡Alemania! El país con más población, pero, sobretodo, con más industria de todo el continente.

Y aquí está la clave de la historia. Porque mientras Alemania dependa de Rusia, toda Europa dependerá de Rusia también.

Y por eso, en la cumbre de la OTAN de 2018, Donald Trump decía cosas como esta:

Alemania está totalmente controlada por Rusia porque van a sacar entre un 60 y un 70% del gas en el nuevo gasoducto. Decís que es apropiado pero yo creo que no. Y creo que es malo para la OTAN.

Así que la pregunta es. ¿Tiene razón Trump en criticar a Alemania?. ¿De verdad es un problema que Europa dependa tanto del gas ruso?. Es más, ¿De verdad hay algún intento para reducir esta dependencia?.

Hay dos formas de transportar el gas: la más barata es a través del gasoducto. Es decir, construimos una tubería gigantesca que va desde el sitio donde se saca A, hasta el país que lo compra B.

Es un sistema muy barato porque basta con construir la tubería y ya. No hacen falta camiones, ni barcos, según sale el gas, llega a las casas y a las fábricas.

Pero hay otro método alternativo: el llamado Gas Natural Licuado. ¿Cómo funciona este método?. Pues bien, imaginad que sacamos el gas de un yacimiento en Qatar. Cuando sacamos el gas, lo enfriamos hasta llegar a -161ºC. A estas temperaturas, el gas se convierte en líquido que podemos guardar en botellitas.

Esas botellitas las metemos en un barco metanero que llega, por ejemplo al Puerto de Barcelona, en España. En Barcelona hay una planta regasificadora, que vuelve a calentar el líquido para convertirlo en gas. Ese gas se enchufa a la red y llega a fábricas y hogares .

¿Cuál es la ventaja de este proceso?. Que permitiría que Europa pudiera recibir gas de muchos otros sitios. ¿Cuál es el problema?. Que es entre un 50 y un 70% más caro que el gas que viene por los gasoductos.

Y eso explica que los países europeos compren el gas a los productores que tienen más cerca, con los que están conectados por tuberías. Por ejemplo, el principal suministrador de España es Argelia.

Sin embargo, los países del Norte de Europa compran a Noruega y, sobretodo, a Rusia. Como decíamos antes, empresas rusas como ROSFNEFT o LUKOIL venden más de la mitad del gas que se consume en Alemania.

¿Y qué pasa en los países que están entre Alemania y Rusia?. Pues que tienen una relación de dependencia aún más profunda. Países como Polonia, del antiguo bloque soviético y Finlandia dependen del gas ruso.

En resumen, media Europa necesita a Rusia para sobrevivir. Y esto no es ningún secreto. La Comisión Europea lo sabe. Rusia lo sabe. Y Putin también.

Para más INRI, el antecesor de Merkel en el gobierno de Alemania, Gerhard Schröder, es uno de los principales accionistas de la empresa que construye el Nord Stream 2. Una nueva canalización submarina de gas, que cruza el mar Báltico hasta Alemania y “evita” el suelo ucraniano. Y todas las rencillas políticas entre Rusia y Ucrania.

Eso explica que en los últimos 10 años, Schröder se haya convertido en algo así como el “hombre de Putin en Europa”.

El problema con depender de Rusia es otro ya que si sube los precios, la economía resultaría muy perjudicada. O problemas con el suministro, como ya ocurrió en 2006 y 2009. Si Putin corta el grifo, media Europa se congela.

Cuando en 2014, Rusia se anexionó la provincia ucraniana de Crimea, Europa básicamente, apenas masculló unas cuantas quejas.

Buscar otros productores de gas. Intentar la diversificación, podrían ser otras opciones.  España, lleva años intentando construir el MidCAt, un gaseoducto con capacidad para transportar a Europa, el gas procedente de Argelia. Pero parece que los franceses no están por la labor de construir dicha tubería.

Traer gas liquado, tampoco es una opción, porque aparte de ser más  caro, los paises asiátios, están pagando ahora mismo más dinero por lo mismo y por tanto, copan toda la producción.

Por el momento, el proyecto más serio es el llamado GASODUCTO TRANSADRIÁTICO o TAP, que se terminará de construir en 2020.

Esta tubería parte de los impresionantes yacimientos de Shah Deniz en Azerbaiyán, para cruzar Turquía hasta llegar a Italia. Pero no sería capaz de transportar toda la demanda.

Por otro lado, esta promiscuidad europea, puede hacer que el Kremlin apriete aún más las tuercas, reduciendo el suministro y elevando precios.

La resolución de este culebrón energético. Se verá en los próximos años.

Imagen de portada y textos extraidos del canal VisualPolitk